Cuando los observas, su aspecto [externo] te impresiona, y cuando hablan, prestas atención a sus [elocuentes] palabras. Pero son como una madera apoyada [en una pared que en realidad no sostienen, porque solo son pura apariencia]. Cada vez que se alza una voz, piensan que va dirigida contra ellos [por temor a ser expuestos].