Ellos fueron expulsados injustamente de sus hogares solo por haber dicho: “Nuestro Señor es Dios”. De no ser porque Dios frena a unos hombres [incrédulos] por medio de otros [creyentes], habrían sido arrasados monasterios, iglesias, sinagogas y mezquitas, en donde se recuerda frecuentemente el nombre de Dios1. Dios socorre a quien se esfuerza denodadamente por Su religión. Dios es Fuerte, Poderoso.